Villa Adriana.
Villa Adriana.

Adrián Almeida.

La Villa Adriano o Adriana, es el edificio de  fantasía creado por un gran  intelectual romano  como lo fue el Emperador  Adriano, heredero del también hispano Trajano, y miembro de la dinastía de los Antoninos (hoy llamada Ulpio-Aelia). Adriano era un intelectual en varios sentidos, pues cultivó la música, se dice que llego a practicar la astrología y la magia, cantaba y era  pintor[1]. Era además, un amante del arte cuya colección, recopilada por exigencias de su volumen en la magnífica obra de imaginería de la Villa, albergaba obras traídas de Grecia y copias de originales que fascinaban a éste. Un emperador que de otra parte, era además conservador, pues mandó recuperar primero el famoso Panteón de Agripa -de hecho la imagen actual se la debemos a él-, el Zeus Olímpico de Atenas o la biblioteca de Olimpia[2].

Adriano construyó su villa como un gran centro donde albergar su gusto por el coleccionismo, derivado éste a su vez de una larga tradición personal de veneración por el objeto antiguo. Y es que Adriano fue un auténtico amante del arte y cosmopolita empedernido que recolectaba todo aquello que le llamaba la atención[3] de sus múltiples viajes. Especialmente, le atraían objetos griegos y egipcios, y de hecho se puede afirmar que la Villa construida en Tívoli contiene elementos de ambas culturas. La residencia que inició su construcción en el 118 d.c,  tenía una clara función residencial, y se dividía en diferentes secciones las cuales crearon un conjunto de excepcional belleza, que aún hoy conserva. Secciones como el edificio con las tres Exedras, el conjunto de las termas, el Canopo- una especie de estanque bordeado de estatuas de órdenes helenísticos-[4]/*1, la Piazza d`Oro y el Teatro Marittimo de donde se llega a la zona residencial embellecida por espléndidos mosaicos de pavimento*2. El edificio albergará numerosas habitaciones dormitorio, bibliotecas… Todo al gusto del coleccionista Adriano, y todo rodeado de un halo místico que aún perdura en el edificio, y que sugestiona ruinoso la mente del visitante actual, como ya lo hizo en Goethe.

El conjunto ofrece según Ramírez una construcción novedosa, no exenta de barroquismo que inserta en ella elementos orientales, y que muestra el refinado gusto de Adriano por el arte heleno[5], muy especialmente. De otra parte,  las riquezas encontradas en la construcción han sido múltiples, y han sido objeto de una compilación variada desde la época del Renacimiento; momento en el que se inicia el interés por la Villa. Por poner un caso, en el museo El Prado se expone un bella colección de dioses egipcios que tuvo su origen en las adquisiciones de Felipe V realizó en un momento de las excavaciones de la villa romana. Y es que la villa ha sido largamente estudiada y sus objetos más valiosos, referente a sus tesoros coleccionados y copias de originales griegos, han acabado por formar parte de colecciones diversas, por ejemplo una de las copias halladas de un clásico griego como El Discóbolo se encuentra –mal restaurada, por cierto- en el British Museum-. En ese sentido, hay que decir, que el interés en la Villa comienza desde el punto en el que es identificada como tal en 1461, al calor de un ambiente humanista que es claro en la Italia desunida de entonces. Identificación que corrió a cargo de Flavio Biondo y el Papa Pio II. A partir de ese momento, se abrirá un periodo de clara explotación del yacimiento, con excavaciones de Alessandro Furietti o el Conde Fede en siglos sucesivos.

Por otra parte, hay que destacar un hecho de especial relevancia, que no es otro que el de la problemática  en torno a las excavaciones británicas como las de Gavin Hamilton, pintor neoclásico, en la misma villa alrededor del setecientos, y que muestran el especial interés de los ingleses en adquirir una buena cantidad de obras originales romanas y copias de esculturas griegas. De esta época, cabría destacar en ese aspecto del comercio y especulación artística en la península itálica, a nombres como Thomas Henkins o James Byres. Este movimiento de obra llevó, en ese siglo XVIII, a un espectacular comercio que se tradujo en una falta de escrúpulos a la hora de compraventa de obra romana. Se falsificaban esculturas, se realizaban vaciados de escayola que se hacían pasar por originales, se sacaban del país obras con destino a la Pérfida Albión diciendo ser reproducciones, y resultando ser auténticas… En definitiva un mercado de inusitada fuerza impulsado por el Neoclasicismo, y todo a pesar de las constantes cortapisas que imponía el estado Vaticano con respecto a las obras auténticas[6].  El Vaticano, también recogió gran cantidad de objetos provenientes de la Villa como el espléndido busto de Isis- Sothis-Demeter hallada en 1550, y que resultaba ser una fuente que activaba un mecanismo simulador de las mareas del Nilo en el Canopo; o el  Osiris-Antínoo que representaba al Alto Egipto, y a su amante muerto: Antínoo.

Una villa que, en conclusión, muestra el esplendor de un Imperio llegado a su límite creativo y de refinamiento. Ejemplo de una época esplendorosa, y que evidencia la capacidad constructiva e imaginativa de su autor: Adriano,  que cansado del Palatino, prefirió hospedarse entre las sugerentes bellezas escultóricas, arquitectónicas y pictóricas de su creación. Lugar donde cultivó su intelecto, y realizó sus, hoy, perdidas memorias. Lugar, que hoy es Patrimonio Mundial de la Humanidad.

BIBLIOGRAFÍA:

BIANCHI BANDINELLI, Ranuncio: El Universo de las Formas. Roma centro de poder. El arte romano desde los orígenes hasta el final del siglo II. Aguilar. Madrid, 1970.

DYSON, L. Stephen: En busca del pasado clásico. Una historia de la arqueología del mundo grecolatino en los siglos XIX y XX. Ariel. Madrid, 2008.

FELIU, Joan: Conservar el devenir en torno al patrimonio cultural valenciano. Universitat Jaume I. Castelló, 2002.

IGLESIAS GIL, José Manuel (Ed.): Actas de los XII cursos monográficos sobre el patrimonio histórico. Universidad de Cantabria. 2000.

LANE FOX, Robin: El Mundo clásico: la epopeya de Grecia y Roma. Crítica. Barcelona, 2008.

RAMIREZ, Juan Antonio.: Historia del Arte, Alianza. Madrid, 2008.

TOLLINCHI, Esteban: La metamorfosis de Roma. Espacios, figuras y símbolos. Universidad de Puerto Rico. USA, 1998.

TRACHTENBERG, Marvin; HYMAN, Isabelle: Arquitectura. Akal. 1990.

Web:

Britishmuseum.org. Colecction Online. [Online] Disponible en:

http://www.britishmuseum.org/research/collection_online/search.aspx?searchText=hadrian%27s+villa.

Italia.it: Villa Adriana, la morada del emperador. [Online] Disponible en: http://www.italia.it/es/ideas-de-viaje/lugares-unesco/villa-adriana-la-morada-del-emperador.html.

Vatican.va: Reconstrucción del Canopo de Villa Adriana (Tívoli).  [Online] Disponible en: http://mv.vatican.va/4_ES/pages/MEZ/MEZ_Sala03.html.


[1] TOLLINCHI, Esteban: La metamorfosis de Roma. Espacios, figuras y símbolos. Universidad de Puerto Rico. USA, 1998. (p.410.).

[2] FELIU, Joan: Conservar el devenir en torno al patrimonio cultural valenciano. Universitat Jaume I. Castelló, 2002. (p.110.).

[3] LANE FOX, Robin: El Mundo clásico: la epopeya de Grecia y Roma. Crítica. Barcelona, 2008. (p.18.).

[4] TRACHTENBERG, Marvin; HYMAN, Isabelle: Arquitectura. Akal. (p.118.).

*1 Lugar, el Canopo, donde se encuentran la mayor parte de las obras reproducidas griegas, como son las Cariátides del Erecteión de Atenas, o la Amazona de Fidias.

*2 Parte de estos fantásticos mosaicos se encuentran en los Museos Estatales de Berlín (Staatliche Museen-Berlin).

[5] RAMIREZ, Juan Antonio.: Historia del Arte, Alianza. Madrid, 2008. (p. 349.).

[6] IGLESIAS GIL, José Manuel (Ed.): Actas de los XII cursos monográficos sobre el patrimonio histórico.  Universidad de Cantabria. 2000. (p.25.).

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